El Primero.

Nótese el sarcasmo entre las letras, pero me puse a pensar por que vos, y no otro. No es fácil determinarse en un solo día; pues bien, he pasado un año, tres meses y dos días SOLO, lo que equivale a 457 días o 16 lunas llenas y miles de tazas de café, esperando, trabajando, envejeciendo, entre otras cosas poco oportunas para especificar. Sos vos el primero que se atreve a entrar en mi mente retorcida y torturada por los demonios de mi cabeza, el primero que susurra a mi oído las palabras que no quiero escuchar, quien no me da la razón, quien miente para que crea, quien seduce mis instintos a la lujuria, quien supera al pasado, aunque no el nombre que llevo a mis espaldas, quien con sus misterios me mantiene entretenido. Sí, vos sos ese, el que no conozco, de quien siempre hablan mal, el que me busco primero, el que me acechó en las tinieblas para que cayera, a quien yo quiero servir.

Helando el alma.


Estoy viviendo nuevamente el ayer, extinguiéndose el latido de mi corazón, desvaneciéndose la intensidad de mi vivir. Veo cerca el momento de padecer ante la luz deslumbrante de un otoño, mientras el fantasma de mi vida corroe mi cuerpo; alma y mente esperan desaparecer al finalizar esta pena. El sueño invade lo profundo de mi vida, helando el alma, congelando mi ser. Todo lo que puedo saborear ahora es la muerte, esperando un viento de libertad, respirar tu vida antes de morir...
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Hoy extendí mis alas tratando de huir de esta vida, evadiendo su mirar, revelando mis temores a su alma, intentando un pasado perdonar, ¿me alejaría completamente de mis pensamientos? ¿o me seguiría ocultando añorando un único deseo?

Hoy extendí mis alas queriendo volar, escaparme del dolor y del amor, mientras me extraviaba en mis temores, ¿habrá alguien para detenerme si caigo? ¿o seria un recuerdo más en tu mente?