Maldigo aquella noche incauta cuando con juegos de ti me enamoraba, y los fantasmas de mi mente disipabas y dulcemente olvidaba mi pesar...
Maldigo la mañana nublada cuando admirado de tu vida hube de estar, y las sonrisas de tu rostro reflejaban los misterios de mi mente a olvidar...
Mas mil veces maldigo aquella tarde en la que la historia se pensaba terminar, cuando tu simple olvido iniciba y mi tortura comenzaba a acechar...
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